viernes, 13 de enero de 2017

Tucura rayada
Chromacris speciosa

Esta semana MeMo tuvo una enorme alegría. Recibió la visita conjunta de 
Gabriel Burgueño y de Ana y Nacho de BULLA. Y ya que estamos, de Matu y Chalo de BAM! Con Coca y Juana, obviamente!

Alegría, emoción, confirmación. Una gran tranquilidad de que alguien, alguienes, que sabe, saben, vean lo que viene pasando acá y confirmen que podemos seguir adelante.

La visita da para mucho! Siento que empieza la fase 2 de este maravilloso proyecto. Fue proyecto, sueño, incógnitas, y ahora es una realidad y empieza a ser vivido. 

Hoy sólo un detalle. Me confirma Gabriel que las langostas negras, con rayas coloradas, "diabólicas" como las llamaron los amigos de Agus, son tucuras rayadas, Chromacris speciosa, y atacan justamente las solanáceas!! Acá se ven esta mañana, ya mutadas (crecieron, enormes!, y cambiaron de color), tranquis paseando por mis tomates!


sábado, 7 de enero de 2017

Primer estanque

Y llegó el día de empezar con los estanques. Son 2, uno ya está listo y el otro todavía no. Mientras tanto, en el que ya está impermeabilizado, se empezó a juntar el agua de lluvia. Buenísimo, porque ese era el principal objetivo: juntar el agua de lluvia, para reutilizarla después en el riego de la huerta y jardín.

Ya con agua, lo siguiente era que el agua tuviera movimiento, para que no se estacionaran las larvas de mosquitos. 

Funcionando un pequeño motor 2 veces por día, encargado de mover el agua, sólo faltaban las plantas acuáticas.

Fui al vivero de la ribera, pero no tenían mucho. 
De ahí me mandaron a la reserva de la ribera, a 100 metros de distancia, y me dijeron que "iban a pescar a la laguna" y me traían algo.

Domingo a la mañana, familias mateando..., y yo sentada esperando, sin saber mucho qué esperaba...
Ese es el kiosco de entrada a la reserva, y en primer plano, a la izquierda, abajo, mis 2 tachos listos para cargar lo que consiguiera.

Y conseguí. Re-buena onda, una chica volvió con una carretilla llena de plantas flotantes, y me dijo que me podía llevar lo que quisiera.
Bueno, me llevé la carretilla entera:

Me las llevé sin culpa por estar depredando ni nada de eso, porque estas plantas crecen vertiginosamente y por eso las pescan, para limpiar un poco la laguna (no sé cuál es la laguna, pero sí sé que queda al borde del río. Será una entrada de agua de río...).

Me recomendaron que las pusiera en agua inmediatamente. Como vivo cerca, casi ni puse agua en los tachos para que fueran más livianos, y fui volando a casa. Me subí al techo y splash!, al agua repollitos!
En la mudanza encontré mis apuntes de un curso de plantas acuáticas que había hecho hace tiempo. Ahí leí que las plantas flotantes hacen sombra, con lo cual, las algas (responsables de que el agua se ponga verde) no tienen luz y por lo tanto no se pueden desarrollar.

Parece increíble pero resultó. Ni bien los repollitos empezaron a cubrir el agua, ésta se volvió transparente y límpida.
Saqué esta foto, haciendo un huequito entre las plantas flotantes, para ver el agua limpia:
Una lástima, pero me parece que el reflejo no deja ver el fondo.
Lo que sí se puede apreciar son los 3 tipos de plantas flotantes que vinieron en el regalo de la reserva: lentejitas, helechitos y repollitos de agua.

Otra cosa que leí en mis apuntes es que entre las plantas flotantes anidan las larvas de libélulas y alguaciles. Y éstas larvas se comen las larvas de los mosquitos. 

Y tenía una sospecha... Me parecía que, entre tanta planta pescada en el río, algún bicho, al menos anfibio, iba a venir...

Me quedé corta. Vino una bandada de ranas!! Por eso, a la noche, tenemos serenata. Son ranas diminutas, marroncitas, y no se puede creer que con ese microscópico tamaño puedan cantar tan fuerte.

Pero subimos al techo de noche, las alumbramos con la linterna del celular, y se ve cómo vibran sus gargantas.
Estamos descubriendo un mundo nuevo!



Bichos!!

La teoría de este proyecto decía que, al implantar flora nativa, parte de los beneficios era la llegada de la fauna nativa.
La idea sonaba ideal, novedosa, esperanzadora, reparadora de una naturaleza castigada.
Así largamos.

Plantamos, las plantas se fueron "hallando", y de hecho se "hallan" muy bien. Cuestión que, obvio, los yuyos también empezaron a encontrar su lugar, con lo cual, una nueva tarea en este jardín empezó a ser el desmalezado. ¿Desmalezado de qué? ¿De todo lo que no estaba en los planes? No, desmalezado de todo lo que no habíamos planeado, no.

Lo que vengo haciendo es sacando el pasto burdo, grosero, invasor feo (a mi gusto), pero dejando una enorme variedad de cosas que "aparecen" sorprendiéndonos muy gratamente.

Así, apareció una plantita que podría ser yuyo, pero que se veía simpática. Y la dejé crecer un poco más..., y un poco más..., y un día floreció. Y la florcita era un amor, y la planta siguió creciendo, y también empezó a aparecer por otros lados.

Estaba muy contenta con ella, sin saber qué sería. Pero así como por los frutos los reconocerán, también por las flores las reconocemos. De la nada, me cayó la ficha de mi memoria de que esa plantita era lotus tenuis!! Si la habré visto en el campo, en las pasturas!!
Acá se la ve:
Vuelvo entonces a mi tarea de desmalezamiento.
La primera vez la hice en traje de baño. Hacía calor, acababa de salir de la pileta, y me puse a arrancar yuyitos. Me fui entusiasmando y me quedé un rato largo.
Cada tanto sentía que algo me picaba, pero no presté mucha atención.
Hasta que algo me picó alrededor de un ojo y ahí paré. Entré, fui a mirarme en el espejo y ¡guau!, tenía un ojo en compota!!

Así, de a poco, fui descubriendo que las plantas nativas traen bichos nativos!! Todavía no sé qué son, pero pican!! Imagino que serán algo tipo jejenes. No se ven, pero re-pican!

Por eso, ahora, cuando voy a desmalezar, me pongo pantalón largo, medias, y me fumigo con Off. Igual, el Off dura un ratito. Si me quedo mucho, en seguida vuelvo a sentir que me pica todo. Y ahí paro.

Esos son los bichos invisibles.
Pero también hay otros visibles. De terrible apariencia!!
Empezó siendo una bola negra en la vara de una planta. De una buddleia. La vi de lejos, y me acerqué para ver qué era. ¿Hojas secas? No, un amuchamiento de unos bichos negros, todos juntos.

Al día siguiente, la bola negra se había mudado a otra planta, y al otro día a otra, y así iba paseando.
Hasta que llegó Agus y me preguntó qué era. Le conté, le dije que eran inofensivos, pero mi versión no lo dejó nada tranquilo.
Y después vinieron los amigos de Agus, y en 2 minutos, empezaron a googlear qué eran.

Y esto encontró Lucas: "langosta negra, el terror de los campesinos"!!!!!!
En efecto, resultaron ser langostas negras.

A mí me seguían pareciendo inofensivas, pero ahora un poquito menos.
Y cuando vi una planta de tomate comida, chau!, me preocupé.

En una pasada por el vivero El Botánico, que es grosso y que saben un montón, me dijeron que nunca habían visto langostas negras!, que las langostas eran marroncitas. Pero no, son negras. Así de negras:
Era 31 de diciembre, todo cerrado, y además no pensaba comprar ningún veneno.
Entonces fui por el plan A: corté una vara, donde estaba un grupo grande parado, y la metí adentro de una bolsa de basura, que cerré rápidamente. Pero ay!, qué espanto! Primero que la mitad se escapó saltando, y después que, las que quedaron adentro de la bolsa también saltaban!!

Me agarró espanto. Saqué la bolsa a la vereda, y cuando terminaron los feriados, pasó el basurero pero no se llevó la bolsa! Ay!, muy horrible!, este método no lo recomiendo. Al menos para personas impresionables como yo.

Agus insistía en matarlas, entonces me exprimí el cerebro pensando qué derivado del petróleo tendríamos en casa (ni idea por qué habré pensado eso...).
Y se me ocurrió fumigar a las que quedaban con alcohol de quemar.

Ay! , otro espanto! Caían desmayadas! Me acuerdo y se me revuelven las tripas.
Lo peor, quedó flotando en el aire un olor a alcohol de quemar terrible, y al rato caía la familia para la noche del 31.
Conclusión, plan B tampoco recomendable.

Pasaron los días, hoy ya es 7 de enero, y las langostas mutaron. Crecieron (están enormes), y cambiaron de color. Ahora son marroncitas. Y siguen en mi jardín...

Y para cerrar, va una representante de una nueva gran colonia en MeMo:
(to be continued...)




sábado, 10 de diciembre de 2016

Oenothera

Esta resultó una de las sorpresas más increíbles de este jardín nativo.

En el otoño, cuando fuimos con Ana a Luján a buscar plantas, cuando volvíamos vimos a un costado del camino de tierra una flor amarilla re-linda.
Paramos el auto, nos bajamos con pala, y nos trajimos dos ejemplares.

Como traíamos montones de carquejas, carquejillas, chilcas y eupatoriums, las dos oenotheras quedaron tiradas por ahí.
Pasaron los días, parecía que se habían secado, pero les di una oportunidad y las podé bien bajitas.

Cuando inventamos el cantero del fondo, fuera de diseño, pero como decía Chalo, para cortar tanto cemento, ahí puse todo lo de categoría "casi yuyo". Y entre chilcas y eupatoriums, parece que fueron a parar las dos oenotheras.

Yo no me acordaba, pero ahora, no puedo dejar de admirarlas cada tardecita, cuando se abren.
No sé cómo será la cosa... Nosotras las vimos en flor a pleno día, en otoño. Acá, en cambio, de día están cerradas. Pero cuando baja el sol..., se ven magníficas!!!
Y hasta tienen rico perfume!!!
Pensar que ni siquiera las riego!! Ese sector, se autogestiona. Hace mucho calor, no está lloviendo, y no me alcanza el día para regar todo. Así que opté por dejar ese sector a la buena de Dios... 
Y le va muy bien!!
 Oenotheras, muy recomendables!!!
Zapallos y zapallitos

En el diseño original, al fondo del jardín iba un invernáculo. En su momento la idea me había parecido maravillosa, me podía imaginar todo el día ahí preparando plantines.
Pero a medida que la obra avanzaba, y el jardín también, nos fue pareciendo que era mucho. No cabía. Y taparía la pared del fondo que había quedado buenísima.

Por el momento, entonces, quedaba un espacio en blanco, espacio a resolver.
Y a mí, un espacio de tierra en blanco no me resulta. La tierra me llama siempre a trabajar.

Por eso, y hasta tanto resolvamos qué hacer en ese espacio, además sabiendo que venía el verano, se me ocurrió dedicarlo a mini-chacrita.
Es así como planté zapallitos, calabazas y zapallos grandes. 
También iba a plantar melones, pero justo pasó Ana de visita y me comentó que se me iban a cruzar las polinizaciones, y que me iban a salir zapallos con gusto a melón, o melones con sabor a zapallo.

Así que opté nomás por los zapallos.
Planté 2 ó 3 hileras de cada variedad, con espacio generoso entre las plantas.
La tierra estaba pelada y se veía una tarea bien fácil.

Lo que no calculé fue que en pocos días, lo que iba a proliferar no eran mis hortalizas sino los yuyos! Tremenda cantidad!!!

Tuve que llamar a la santa paciencia y empezar a desyuyar. Y al desyuyar, encontrar algo para tapar la tierra tratando de que no vuelvan a salir esas malezas.
 
Por ahí justo Euge me había ofrecido unos adoquines lindísimos que le habían sobrado de una obra. Excelente oferta, pero ¿cómo traer los adoquines hasta casa?

Conseguí cero voluntarios. Así que, opté por el cirujeo hormiga: baúl del auto, cargar unos cuantos, y en casa descargarlos y llevarlos al fondo con el changuito de las compras.
Agotador. Por eso, no puse más. Al menos por el momento. Ganas de completar los caminitos no me faltan...

Todo esto, cuestión que se ve así:
A la izquierda se ve mi chacrita con los zapallos que empiezan a asomar.
A la derecha, en cambio, la selva de yuyos que crece desmedidamente.

Lo que voy haciendo es arrancar el yuyerío, triturarlo un poco, y mandarlo al compost:
Me ayudo con unos canastitos. En dos pongo los yuyos gordos, y en un tercero pongo las espigas con semillas. Porque esas no van al compost, si no, no terminamos más!

Y acá ya más prolijito...




domingo, 13 de noviembre de 2016

Primeras...

Esta etapa está muy linda, llena de primeras experiencias. Bastante domésticas algunas, pero para mí, muy significativas. 
Aquí van ...

Primer compost
Con esta primera poda de los senecios que crecieron de más, se iniciaba el compost de MeMo
Primeras paisajistas
Este es el primer grupo de paisajistas que visitó MeMo, acompañadas por sus profesoras, Cecilia y Adriana.
Un placer!! Y de yapa, me dejaron un montón de buenas ideas!!
Primer perejil
Primera cosecha de la huerta. Notar el tamaño de la hoja de perejil!! ¿Cómo puede ser? Está plantado en la tierra común que había en el terreno, la que removieron para hacer la pileta. El secreto: el humus de mis lombrices rojas!! Hacen maravillas!!
Primera flor de anacahuita
No la conocía. Nunca la había visto. Y mientras regaba una de las anacahuitas, se me apareció! Muy linda, re-parecida a la flor de eucaliptus, muy perfumada también, pero diferente al perfume del eucaliptus. Por ahí menos oleoso y más mentolado...
Primera mariposa
Y sí, finalmente llegó una mariposa. Parte de toda esta movida era la supuesta visita de muchas mariposas. No sé cuántas vendrán, pero la primera ya vino. Y estuvo un rato deleitándose entre las flores de este senecio



Primera zambullida
Así se ven las plantas desde adentro de la pileta

Primeras sorpresas
Esto pasa cuando plantás en tierra de tu compost o lumbricario: plantás una pavonia, pero ni la ves. Porque sale de la nada una planta de megatomates. Tengo el jardín plagado de tomates!! Y me da pena sacarlos...
Así que las pavonias las veremos después de haber cosechado los tomates...
De verdad, acá abajo, hay una pavonia!!

 


sábado, 8 de octubre de 2016

Sen del campo

Esta parte es alucinante. El banco en el techo. Lo más lindo que se pueda ver:
Increíble. Invita a sentarse, contemplar y no moverse más. Sólo contemplar. Cielo y verde. Nada más.

El banco tiene 2 agujeros en los cuales van 2 pequeños arbolitos. Sen del campo.
Como van a estar solitos, ahí arriba, en maceta, los enmaceté en puro humus de lombriz. Con el mejor producto de mi lumbricario. Y ahí quedaron, como sumergidos en chocolate Lindt. Amargo y con avellanas...